lunes, 6 de junio de 2011

Circunstancias especiales.

El 20 de mayo terminé los exámenes.

-¿Y qué puñetas haces que no actualizas?

Pues disfrutar de mi libertad en el más absoluto y riguroso silencio. ¿Por qué? Pues porque cuando estoy agobiada, enfadada o viviendo experiencias tensas me cunde más escribir y tengo más ánimo de sacarle punta a las cosas. Desde mi liberación lo único divertido que he hecho ha sido jugar a un videojuego que se llama Dragon Age: Origins. Y como este es un blog divulgativo, serio y pedagógico, he de anunciar algo importante: Jamás... jamás, pero JAMÁS permitáis que este endemoniado juego os succione la vida como está haciendo conmigo. Los ratos que no paso comiendo, mirando el ventilador o durmiendo, los paso jugando a esto. Es adictivo, divertido y peligroso para vuestra vida social.

Afortunadamente yo no tengo vida social últimamente, así que puedo viciarme con el juego cuanto quiera. La gran desventaja de empezar las vacaciones antes que nadie es precisamente esa: que no puedo celebrar el hecho de ser libre porque el resto del mundo está muriendo de horror con exámenes. La gran ventaja es que yo me lo he quitado antes porque mientras todos los demás se tomaban abril con calma y sosiego, yo estudiaba la mayoría de las asignaturas.
La buena nueva es que, para no variar, tengo todo aprobado.

Dejando de lado mi portentoso poderío intelectual y mi espectacular éxito académico, en estos días también he descubierto una faceta nueva de mí misma. A parte de descubrir mi problema con el juego y reconocerlo (que ese es el primer paso para superar toda adicción o para que todos lo demás crean que la estás superando) me he dado cuenta de que me he metido en el papel de...

Ama de casa

*Chanan*

Ser ama de casa es el primer paso para la dominación mundial. Cuando dominas tu casa, puedes dominar el universo. De ahí que me esté esmerando al máximo en este asunto.

Actualmente me encuentro en el nivel amateur, pero, aun en el nivel básico, el tema tiene miga.

He aquí un pequeño tutorial para el/la amo/a de casa/o


Hacer las camas:

Todos hemos hecho camas antes de llegar al nivel de "amos de casa". No obstante, el cargo exige más esmero que el que poníamos antes de pertenecer a esta ancestral orden. Las madres, que ostentan el nivel superior, tienen el poder de hacer que las sábanas queden tersas cual parche de tambor. Es un método que aun no he estudiado, la única explicación que se me ocurre para semejante perfección es inyectar botox en el tejido o pasar una apisonadora de asfalto. La dificultad para encontrar esos materiales es notable, así que de momento me limito a intentar que las arrugas se noten lo menos posible y estirar mucho y muy bien las mantas para maquillar los defectos. Estos burdos métodos no engañarán a una madre, pero por lo menos, nuestra conciencia quedará tranquila por habernos esmerado al intentarlo

Limpiar el polvo:

El polvo no se sopla. No es un método oficial reconocido por el Colegio Mayor de Amos/as de casa/o por lo que no lo intente. Es necesario ir a la cocina y buscar el trapo adecuado dentro del cajón de los paños de limpiar. Encontrará numerosos modelos: gruesos, finos, suaves, rugosos... cada uno tiene una función específica. Nosotros, como padawans, nos limitaremos a coger un trapo feo que esté seco. Una vez llegamos a la zona de ataque, no hay que pasar el trapo por encima de todas las cosas que haya en la estantería. Es recomendable sacarlo todo, limpiar y recolocarlo. Tras numerosos estudios realizados, creo que he logrado encontrar el método cartesiano de limpieza de polvo en estanterías. Hay que comenzar por el estante más alto e ir bajando progresivamente (nunca aleatoriamente). ¿Por qué? Porque el polvo y la gravedad hacen buenas migas. Si se limpia desde abajo, el polvo de las estanterías superiores caerá en las inferiores. *Estudio avalado por el Instituto Cervantes*

Barrer/Fregar el suelo:

Primero se barre y después se friega. Nunca al revés. En este caso, el orden de los factores sí altera el producto. Además, hemos de pasar la fregona desde dentro hacia afuera, es decir, desde lo más profundo de la habitación hasta la salida. En caso contrario usted se verá encerrado por sí mismo y una enorme sima de suelo recién fregado se extenderá desde su posición hasta la puerta. Se han dado casos de gente que ha muerto esperando a que se secase el suelo para poder salir.
Aquí podemos incluír también la subtarea "aspirar". El armatoste en cuestión se chocará y trabará con todo lo que esté a su alcance: mesas, sillones, sillas, marcos de las puertas. Si está realizando las tareas con música, olvídese de poder escucharla. El ensordecedor ruido de la aspiradora anulará cualquier otra onda en el ambiente.

Fregar los platos:

Los flamantes poseeedores de un lavaplatos deben de saber qué hacer. Los que aun no conocemos semejante avance tecnológico hemos de fregar los platos a mano. Aquí los novatos se encontrarán con dos grandes peligros:
-La cucharilla que queda justo debajo del chorro del grifo.
-La gotita porculera que resbala por el brazo hasta más allá del codo.
Superar dichos obstáculos requiere poseer una extraordinaria maestría. No hay otra forma.


Cocinar (¡lo que más me gusta!):

Se nos puede dar mejor o peor la cocina, sin duda eso es cuestión de práctica... pero lo verdaderamente difícil no es cocinar en sí, sino qué cocinar. En los niveles más básicos de amo/a de casa/o, el aprendiz no tendrá que preocuparse de eso puesto que habrá cerca algún maestro consagrado que lo decidirá por él.

Limpiar el baño:

Esta zona de la casa requiere un tratamiento a parte. Se recomienda armarse con guantes. El espejo ha de limpiarse con un paño más seco que mojado (el grado de humedad lo decidirá el amo/a de casa/o al mando). Todo ha de limpiarse con esmero... y cuando digo todo, digo todo. El tema capilar es el más peliagudo, el novato se escandalizará con la cantidad de pelo suelto que hay en tan pocos metros cuadrados. Solo hay una solución: recogerlo lo más rápidamente posible y huir corriendo en círculos.

Tender la ropa:

Tarea relativamente sencilla si las cuerdas de la ropa funcionan bien. En mi caso particular, dos de las tres van más mal que bien por lo que me siento como un marinero tirando de la red. En esas cuerdas están dos terceras partes de la piel de la palma de mi mano. En caso de encontrarse con esta dificultad, estar enfadado ayuda a sacar fuerzas para mover las cuerdas.




Seguiremos informando.





PD: Mucha suerte a todos los que están pasando estos días por Selectividad. Pensad que seréis los penúltimos en hacerla antes de que acabe el mundo.

5 comentarios:

  1. Jajaja, qué recuerdos de cuando yo empecé a vivir con mi marido (que entonces era novio)... XD

    Coincido contigo en todo lo que dices... sobre todo lo de la cucharilla y la gotita porculera. Yo también tuve que fregar mucho y cuando mi tía me regaló el lavavajillas por nuestra boda fui la mujer más feliz del mundo XD
    Aunque te dejas una de las vacas sagradas del ama de casa: la plancha. Yo ODIO planchar. Lo odio casi tanto como fregar el suelo. Cuando nos fuimos a vivir juntos, yo le dije a mi señor esposo que lo de estar tumbado mientras la mujer curraba (como en casa de sus padres) se había terminado y que tocaba arrimar el hombro. De dos tareas desagradables, le di a elegir una: podía encargarse de limpiar los baños o de planchar. Eligió los baños, aún no sé si por suerte o por desgracia para mí.

    Respecto a la cocina, a mí también me pasaba al principio lo de no saber qué cocinar, y cuando eso nos sucede solemos huír al clásico de los clásicos: la pasta. Sin embargo, hay montones de cosas ricas que cocinar: ensaladas, tortilla de patatas, huevos fritos, menestra, estofado (¡hoy he hecho uno que estab de vicio!), cocido, gazpacho, crema de verduras, revuelto de champiñones, paella, arroz caldoso, huevos rellenos, filete a la plancha, pescado al horno, guacamole...
    Si te animas a echarle un poco de variedad, te aconsejo pedirle a tu madre una libreta con las recetas de tus platillos favoritos. Sobre todo, que ella te los dicte y tú los escribas, para así poderle preguntar todas las aclaraciones pertinentes ("sí, vale, harina, ¿pero cuánta?" "sí, vale, rehogar en la sartén unos minutos, ¿pero cuántos? ¿a fuego alto, medio o bajo?").
    Y, si alguna vez te interesa, me ofrezco voluntaria para pasarte todas mis recetas ;-)

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  2. Por fin puedo leerte... ya es la tercera vez que empiezo y algo me interrumpe. xD
    Como tremenda vaga que soy, me siento un tanto abrumada ante esta entrada. Me siento orgullosa de lo trabajadora y hacendosa que es mi geme y tomo nota de todo.
    Y seré la última en hacer selectividad... el estudio más inútil de todos los tiempos. ¬¬
    ¡Saludos!

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  3. hola polluelitaaaaa ):). ¿Qué tal te fueron los exámenes? Y habalndo de cocinar ¿qué tal te salen las alitas de polluelitas? (sí, llamarte polluelita es mi poder de mami canibal del universo :P). Xa-LFDM

    PD: siento no haberte leido antes, he estado de exámenes y luego, disfrutando de la libertad :P

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  4. Luthien, me alegra ver que mis observaciones van encaminadas xDDD dejé el tema de la plancha porque yo aun no lo he afrontado, pero descuida, cuando me ponga a ello haré un parte de batalla digno.
    Y bueno, en el tema de la cocina me defiendo bastante bien, de momento no hay quejas por aprte de los que se comen las cosas que cocino y no... no es porque estén muertos XD

    Gaz, tu di que sí, vaguea mientras puedas xDD

    Mami! los exámenes fueron muy bien, me ha salido un 7'74 de media del curso así que me congratula. Mis alitas no me las he cocinado, pero cuando pruebe te lo haré saber :P
    Y no te preocupes, disfruta de la libertad, espero que te hayan salido estupendamente tus exámenes!

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  5. A mí también me absorbe ese juego, en este año, los días que cogía ese juego sabía que no iba a hacer otra cosa más que jugar y que lo último que vería antes de irme a dormir sería una conversación picantona con Morrigan o alguna palabrita más que otra con Alistair.

    Antes de ayer me vicié y lo mismo. Además es un juego complicado, a veces desquiciante...

    Grande tú.

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