lunes, 20 de septiembre de 2010

De cómo fui puteada y mareada por el sistema y los funcionarios y de cómo sobreviví al trance

Les voy a contar la resumida historia de mi largo verano ahora que es oficial que para mí ha terminado.

Después de terminar el instituto en mayo, prepararme Selectividad con mis correspondientes nervios, paridas y actualizaciones al respecto... me dieron la nota.
Iba aprobada de sobra, por lo que envié las solicitudes de lo que yo quería hacer. Lo reflexioné mucho, lo hice con calma, lo comprobé todo mil veces para no ser víctima de mi mala suerte y las mandé.
Ahora tocaba esperar de nuevo una respuesta de la universidad.
Hasta aquí todo el mundo estamos de acuerdo de que por muy pesado que sea, es lo normal.

Bien, aquí vienen todas las anormalidades, irregularidades, errores, cagadas, disgustos y putadas que una servidora ha padecido:




El día que se suponía que me tenían que decir en dónde me admitían... nadie me llamó. No recibí ningún SMS, ni tampoco un e-mail, ni una notificación, ni una paloma mensajera, ni un mensaje en morse. Nada.
Después de mirarlo una y otra vez, me dicen que yo no he sido admitida en ninguno de los grados que solicité. En ninguno.
Así que obviaré la parte en la que grité, pataleé, me tiré de los pelos y dije que le iba a dar a todo por el culo y que me iba a tirar por el balcón.
Al día siguiente, me encamino presta y veloz a la Universidad Autónoma de Madrid, donde hice la Selectividad y donde envié la mayor parte de mis solicitudes para reclamar. Mi nota no era la hostia, pero tampoco era baja, así que no entendía cómo puñetas no había entrado en nada de lo que mandé. Tras hablar con uno de los que curran ahí, me dijeron que no es que no me hubiesen admitido en nada porque no me diese la nota. No me habían admitido porque yo no figuraba en los archivos. Una servidora no existía para los señores y señoras de la UAM, mis solicitudes se habían volatilizado, perdido, extraviado o como puñetas quieran decirlo.
Yo le enseñé la fotocopia de mi solicitud y me enviaron a hacer una cola de una hora y media para poner mi reclamación. El chico admitió que era error único y exclusivo de la universidad.

Error administrativo 1

Puse la reclamación ... y me dijeron que el día 30 de julio me llamarían con lo que fuese.
Y yo otra vez de los nervios, asqueada con mi vida, con mi suerte, con mi nota... y acordándome de la primera generación de la madre que parió al listo que se le ocurrió decir que la Universidad Autónoma de Madrid era el "campus de la excelencia"
El día 30 llegó y yo no recibí llamada alguna de los "excelentísimos", por lo que, con las narices ya hinchadas, llamé para ver cómo lo llevaban.

Me contestó una señorita que, a falta de un adjetivo apropiado... la calificaré como gilipollas:

-Universidad Autónoma de Madrid, ¿qué desea?
-Hola, buenas, llamaba para saber si se había revisado ya una reclamación que puse hace diez días.
-No figura nada con sus datos, señorita.
-¿Cómo que no?
-Sí, verá, es que estas cosas van en orden de gravedad, y se van revisando las reclamaciones en función de la gravedad de los casos.
-mecagoentolocagablehostiaputaya... pero vamos a ver... ustedes me han borrado del mapa. Yo he hecho la selectividad allí, envié sopocientas solicitudes y mi nombre no aparece en sus excelentes ordenadores. Soy invisible, no existo, me han ignorado ¿quiere un caso más grave que ese? ¿EN SERIO HAY CASOS MÁS GRAVES QUE ESTE? ¿qué coño les han hecho a los que lo tienen más jodido que yo? ¿han matado a sus hamsters? ¿les han partido las piernas a machetazos?
-Lo siento, señorita, así es como se trabaja aquí. Va en función de la gravedad.
-Que sí, que ya me he enterado. Yo le estoy diciendo que si mi caso no es grave ¿cuál lo es?
-Es que aquí vamos solucionando reclamaciones según la gravedad del caso.
-...
-Así son las cosas.
-Pero...
-Esto es por gravedad. Gravedad. A más grave, antes lo miran ¿entiende?
-Me cago en ti, en Newton y en la Ley de la Gravitación Universal...Sí, entiendo pero...
-Igual el suyo no es grave
-...¿no le acabo de explicar mi caso?
-...
-Mire, esto es lo que vamos a hacer... usted, si es tan amable (y el cerebro le da), va a ponerse en contacto con los que se hacen cargo de las reclamaciones y va a comprobar que no he sido nuevamente ignorada y que mi reclamación está sana y salva ¿ha entendido?. Y además, me va a llamar usted y me va a explicar por qué puñetas yo no soy un caso grave. ¿Lo has apuntado todo, bonita?
-Vale.


Error administrativo y de prioridades número 2

Colgué y me quedé mirando el teléfono con mis ojos de "matar-matar" y esperé a que la oligofrénica de la operadora cumpliese con mis instrucciones. Lo hizo.
Me llamó y me dijo:

-Buenas, señorita, al parecer ha habido un error con usted. Su problema sí era grave y ha sido revisado.
-No, si ya decía yo
-Ha sido admitida en Lenguas Modernas, Cultura y Comunicación. Enhorabuena.
-Phse, gracias, muy amable.
-Debe venir el lunes a recoger su carta de admisión.
-Así lo haré.

Os recuerdo, para los que os hayáis perdido, que esta conversación tuvo lugar el día 30 de julio, que coincidió en viernes. El lunes día 2 de agosto me personé en la universidad para recoger mi carta de admisión y matricularme de una bendita vez. Me dieron la carta pero cuando fui a matricularme me dijeron que los días de matriculación habían pasado y debía esperar a septiembre. Concretamente los días 6 y 7.

-Es que no ha sido culpa mía, me acaban de dar esto hoy.
-No es nuestro problema
-Y tampoco mío. Si yo solamente quiero matricularme. No he venido a pedir ni nada
-Vuelve en septiembre.
-Jo.

Después de eso me puse a prepararme de nuevo la Selectividad y pasé el peor mes de agosto de la Historia de la Humanidad. El día dos de septiembre volví a la universidad para rellenar mi papelito para subir nota en selectividad e ingresar de nuevo el dinero y me dije que por qué no me pasaba por la facultad para que me confirmasen la fecha en la que tenía que ir a matricularme. Maldita la hora
Subí a secretaría y le conté mi película a la secretaria que me escuchó con cara de "ups-qué-manera-de-cagarla" y me dijo que le enseñase la carta de admisión.
Dicha carta tenía fecha del día 21 de julio. Algo absolutamente inexplicable, porque a mí me la habían entregado el día 30.
La señora, tras ver el panorama, me dijo que yo no iba a matricularme ni el día 6, ni el 7, ni nunca porque se me había pasado la fecha.
Insistí en que no fue culpa mía y me mandó de nuevo al Pabellón B para que me solucionasen la papeleta.
En el Pabellón B me dijeron que no debería haber inconveniente en mi admisión y que volviese a la facultad.
En la facultad me volvieron a decir que a mí no me matriculaban y el administrador dijo que yo no entraba por sus cojones toreros.
Me enviaron de nuevo al pabellón B con el número de teléfono del administrador de la facultad para que desde allí se pusiesen en contacto con él... y finalmente, tras mil paseos y tres mil amagos de infarto después, me dijeron que fuese el día 9 a matricularme.


Error número 3

El día 13 de septiembre fui a mi facultad a una presentación en una sala de conferencias que no saba el perfil para ser una sala de conferencias. No tenía buena visibilidad ni buena acústica, porque era curva y nadie que estuviese detrás podía ver nada. Y tampoco tenía aspecto decente, serio y respetable. Porque era de color naranja butano con los fluorescentes salpicados por el techo de cualquier manera. De allí nos mandaron al módulo VII y la señora que nos recibió, lo hizo de la peor manera.

-Buenos días, muchachos. Seguro que os habéis perdido para llegar hasta aquí ¿verdad?
-*Todo el mundo asiente*
-No os preocupéis, es normal. El arquitecto de este edificio lo hizo pensando en una posible revuelta de estudiantes. Lo diseñó para que los estudiantes no pudiesen huir cuando los grises entrasen a buscarles.

Todo el mundo se puso a reir.
Yo no.
Primero: Si es una broma, no tiene gracia.
Segundo: Si es verdad que todos vamos a pasar el próximo curso en un edificio diseñado específicamente para dificultarnos la huida... vamos jodidos.
En serio, desde entonces todavía estoy buscando una salida de incendios. O una flecha roja con un "EXIT" o ventanas bajas. Y no he encontrado ninguna de las tres.
Yo tenía un plan maestro de llevar queroseno y destruir el edificio, pero ahora que sé que es difícil salir... igual voy de noche y aun hay algún pobre estudiante perdido buscando la salida y a parte de condenarme por destrucción de propiedad pública me empapelan por homicidio.
Digo más.
Es que por no encontrar... no he encontrado aun el cuarto de baño.
Y va completamente en serio. El otro día iba en el tren reflexionando sobre ese asunto y si llevo tres días allí y todavía no he encontrado el cuarto de baño, tengo un problema. De mañana no pasa.

Error número 3.5

El caso es que nos comentaron que teníamos que entrar en nuestra cuenta personal de correo de la UAM para ver toda la información que nos mandasen y para comunicarnos con los profesores. Nos comunicaron que teníamos pruebas de nivel de idioma el día 16 y el 17.
Yo el día 16 no podía ir a la prueba de nivel porque me coincidía con el último día de Selectividad, por lo que me dijeron que me pusiese en contacto con el profesor correspondiente vía correo electrónico de la UAM.
Adivinad qué.
Cuando me hicieron la matrícula no me hicieron cuenta de correo de la UAM por lo que una servidora no podía comunicarse con nadie para comunicar de su ausencia, lo que significaba un cero eterno para la asignatura.
Y yo en selectividad con la cabeza loca.
Decidí madrugar e ir a buscar al profesor a su despacho. Me perdí, me fui seis módulos más adelante de donde debía ir. Descubrí que no era el módulo VI, sino el VI bis y encontré el despacho. No estaba.
Le llamé desde mi casa a su despacho. No estaba.
Por lo que llegó el día y yo no había avisado a nadie de que no podía hacer la puñetera prueba de nivel.

Subí a la secretaría al terminar selectividad y pedí que me hiciesen la puta cuenta de la UAM, porque me habían dado la contraseña pero no la dirección. Me hicieron buscar el módulo VII otra vez para buscar el aula de informática de la Facultad de Letras y me encontré con una mierda de sitio con un niñato con cascos frente al ordenador. Le expuse mi problema y me miró con ojitos de besugo.

-Yo eso no sé solucionártelo. Aquí creo que no hacemos esas cosas.

Yo, que ya traía la vena del cuello más inflada que una longaniza, le planteé la pregunta del millón.

-¿Qué pasa? ¿Que eres un informático de Letras?

Al no recibir más respuesta que una cara de estupefacción me marché de allí y volví a Secretaría.
Los excelentísimos funcionarios me dijeron que eso no era su problema, que debía dirigirme a la facultar politécnica a hablar con el CAU (Centro de Atención al Usuario, por llamarlo de alguna manera) para que me apañasen el tema del correo electrónico.
Una vez allí, me dijeron que ellos no podían solucionarme nada. Me dieron una dirección de correo para que enviase un e-mail contando mi problema y me indicaron dónde estaba la puerta.

Y sigo sin mi dirección de correo electrónico de la UAM.
Error número 4

¿Qué moralejas obtendrá el lector de esta historia?

La primera: Que la era de las telecomunicaciones apesta porque estas fallan más que una escopeta de feria.

La segunda: Que si la vida adulta consiste en padecer a la burocracia en su máximo esplendor de inoperancia y patetismo, una servidora ya tiene varios créditos completos.




To be continued...

viernes, 10 de septiembre de 2010

Hay una carta para ti (IV)

Hoy va con resquemor, acritud, mala leche, inquina y muy mala intención ¿qué se le va a hacer?
La cuarta edición de "Hay una carta para ti" va dirigida a...


Los que se las dan de listos y hablan sin saber


Valiente imbécil:

Me dirijo a usted con el propósito de informarle sobre una serie de actitudes que lleva por bandera y que son altamente cabreantes para la gente que le rodea. Gran parte del problema reside en el autoengaño, ya sea voluntario o involuntario. Usted se considera mucho más de lo que es cuando en realidad, es bastante mediocre en líneas generales. Además, posee una inevitable tendencia que le conduce a querer llevar razón cueste lo que cueste y a dar discursos gratuítamente a gente que apenas conoce o con la que no tiene relación alguna, lo que le convierte en un porculero estándar.
Mis indicaciones serán claras y concisas:


Si usted, listillo de segunda división, desconoce el idioma de Shakespeare, siempre puede buscarlo en cualquier traductor de "internete" y hacer algo útil.

Si usted pregunta a alguien por su situación... limítese a escuchar lo que le dice. Usted ha preguntado, por lo tanto, no está autorizado a dar ningún tipo de opinión (a menos que se lo pidan). Y por supuesto, no tiene el derecho de sentar cátedra sobre un asunto que no le concierne de ninguna de las formas.
Si por circunstancias extraordinarias, tales como conjunciones celestes o fechas señaladas en el calendario Maya, usted ha conseguido mantener una relación cordial con alguien que haya ignorado su flagrante deficiencia... y este le pide opinión sobre un problema, tiene la posibilidad y el derecho a expresar su opinión al respecto. Pero sigue sin tener poder para dar lecciones a nadie, porque si de verdad conoce a su amigo, sabrá que como de rienda suelta a su pedantería e incontinencia verbal la integridad física de su cara corre grave peligro.

Sepa que estoy desagredablemente sorprendida con el trato que recibe usted y los que son como usted. Quizá sea porque pillan desprevenidas a sus víctimas en un momento en el que no las tienen todas consigo, pero como también habrá podido comprobar, hay gente que reacciona a sus provocaciones y a sus excesos de confianza. Y entonces, la integridad de su cara, su moral o ambas, está perdida definitivamente. Le ruego que se controle, no por su bien, sino por la paz mundial.
Le recomiendo que cuando quiera inmiscuirse, opinar y criticar... antes pruebe una técnica ninja ancestral que dominan solo unos pocos expertos en el mundo: La autocrítica.
Así, antes de criticar y afear la conducta a gente que ha experimentado cosas que usted desconoce, podrá reflexionar sobre usted mismo y así se le caiga la cara de verguenza por todas las veces que se ha creído mejor o más inteligente que los demás simplemente por el hecho de tener la lengua muy larga y el entendimiento muy corto.
Comprendo que quizá esa técnica sea mucho pedir, pero desde aquí, le recomiendo una varienta más sencilla desarrollada por ingenieros de todo el mundo llamada "shut the fuck up" que consiste en morderse la lengua y guardar tus opiniones de resabido chulo sin experiencia vital para no obligar a otros a hacerlo por la fuerza.

Este es el panfleto de nuestra asociación. Afíliese


Sin nada más que añadir y con el ferviente deseo de ver resultados antes de que alguien reaccione violentamente contra usted, me despido.

Gy*

domingo, 5 de septiembre de 2010

Boletín informativo.

Interrumpimos la programación habitual del blog para comunicar que la que aquí escribe ha entrado hoy en el sector de los mayores de edad con todas las de la ley



Lo que significa que a partir de ahora, no voy a poder delinquir tan fácilmente, ni escapar de los tíos que hacen encuestas por la calle diciendo que soy menor de edad (bueno, realmente eso sí que puedo hacerlo jijiji). Pero no teman ustedes, a pesar de haber llegado al ocaso de mi vida como menor de edad, no voy a mutar y convertirme en alguien razonable y equilibrado. Qué escalofríos me dan solamente de pensarlo. Bajo ningún concepto me convertiré en una persona madura y comedida, así que, que no cunda el pánico.
No he hecho una fiesta como las de Pocholo, pero lo celebré con mi familia y me lo pasé bien (mis padres se pusieron en plan nostálgico como si me hubiesen perdido para siempre... como si fuese a independizarme de aquí a 2016...), mi abuela me cantó el cumpleaños feliz quince veces y mi hermano... se comió la mitad de mi trozo de tarta y con su sobredósis de azucar me dio un abrazo espontáneamente y sin que tuviese que hacerle una llave de lucha libre.

Por lo demás, solamente he de añadir que me han dado un montón de regalos y me ha felicitado un montóooooooon de gente porque son majísimos y porque yo lo valgo.
Gracias *_*

jueves, 2 de septiembre de 2010

May the force be with you

Supongo que todo aquel que tenga un poquito de cultura sabe qué es un maestro Jedi. Y supongo que todo aquel que tenga una vida, sabrá que hay ciertas personas que toman ese papel en la vida real... por ejemplo, una madre.

-Hija, tú no te tienes que preocupar
-Si no me preocupo, simplemente me obsesiono
-Tú sé constante.
-¿Como el ritmo del tambor?

Te dan grandes consejos que suponemos que en algún momento de la vida seremos capaces de usar. Aun que sea simplemente para repetírselos a otras personas.
El problema es que estos extraños entes a veces no hablan claro.


-No cejes en tu empeño...
-¡Pero si yo no cejo! ¡¡¡Si yo lo único que quiero hacer es mandarlo todo a la mierda y rendirme!!!


Y cuando esto sucede, te dicen:

-Cuando tengas mi edad, esto te parecerá una tontería.

Y eso, que en teoría es un consuelo, un hecho constatado por todos estos Maestros Jedi de la vida, a mí no me consuela una mierda. Si lo que me pasa ahora me parece una tontería dentro de 30 años... me parece que quiero morir joven. Porque esa frase solamente puede significar que las cosas van a peor.
Además, son unos firmes creyentes en una especie de Poder de la Fuerza llamado "querer es poder"

-Con tesón, esfuerzo y empeño, puedes comerte el mundo y conseguir todo lo que quieras. Tú deséalo con fuerza.
-Ya lo hago. Pero por más que insisto no aparece la legión de tíos buenos que me abanicarán en mi mansión de Los Ángeles.
-Hija, esas cosas son solo sueños.
-¡Eres como la Teletienda! ¡Vendes productos que no funcionan!
-Aspira a cosas más asequibles
-...
-Venga, seguro que hay algo a tu alcance que puedes conseguir.
-...
-...
-Es que ya lo intenté y no conseguí lo que está a mi alcance


Cuando esto pasa, la frase estrella suele ser:



-Así es la vida, a veces las cosas salen... y otras veces no. Pero no te desanimes.

Este es un complejo proceso de meditación Jedi que consiste en transformar resignación en consuelo. Eso solo lo puede hacer una madre. Digo más... eso solo lo puede hacer CON ÉXITO una madre. Porque después te abraza y te dice que todo irá bien y tú te lo crees.
Sin embargo, a pesar de este gran despliegue de habilidades con el Poder de la Fuerza, las madres de las madres desarrollan un poder superior que consiste en quitarle a todo importancia.
Una abuela siempre te dirá la verdad. Cuando la cagues, ella será la primera en venir a decirte que sabía desde el día en que parió a tu madre que meterías la pata hasta el fondo... pero también te dirá que...

-Lo hecho, hecho está y el pasado no se cambia.
*Ni Quevedo, oyes*

Es que las abuelas son unas maestras de la retórica. Dominan casi todas las figuras retóricas que existen, desde la reiteración hasta la metáfora. Y con las metáforas... te dan consejos para las cosas más importantes de la vida. Consejos que necesitarán una explicación posterior porque lo más probable es que no pilles nada a la primera.

-Más vale un pecadito que no un crimen.
-... sí, sí, claro...
-Porque te digo una cosa, mejor probar el filete que llevarte la vaca a casa.
-Por supuesto, eso está claro
-que ya sabes que lo poco gusta y lo mucho cansa
-Desde luego... no te falta razón
-Tú hazme caso a mí que sé de lo que estoy hablando.
-Ya... pero yo no... ¿de qué cojones me estás hablando abuela?
-Que tú no te eches novio, que son un engorro.
-¡...Ah! Haber empezado por ahí.


Pero sobre todo, cuando te ven que estás muy desanimada, vienen y de dicen que...

-Esta no es la primera ni la última cosa mala que te va a pasar.
-...Muchas gracias, ya me siento mucho mejor.
-Lo sé.
-... WTF?

Y es que la ironía no suelen captarla.

Con razón los pequeños padawan tardamos tanto en alcanzar el rango de Maestros. No hay quien les entienda xD

Jo

*Un abrazo a todos los Maestros Jedi de la vida que lean esto xD sin rencores

*Por cierto... las abuelas, al menos la mía, lo parte todo por siete sitios, que conste *_*