jueves, 26 de junio de 2014

Sesión de cine (VII)

He tenido muchísimos problemas para poder ver esta película. La mitad de la gente a la que le preguntaba si quería acompañarme, me decía que no quería y la otra mitad me decía que ya la había visto. Las críticas que recibí antes de verlas fueron moderadamente buenas aunque yo ya me olía la tostada. Hoy toca hablar de...
Maléfica






El poster promocional es un resumen bastante exacto de lo que va a ser la película: Un festival visual, un monográfico sobre los excelentísimos pómulos de Angelina Jolie, un canto a las barras de labios de color rojo intenso y la versión más peregrina que podían hacer de la película del 59. Celebro los tres primeros aspectos y debo decir que el último no me sorprende. El poster ya viene avisando: "Don't believe the fairy tale".

Estamos frente a la versión de Disney de la versión de Disney de un cuento super gore cuyo argumento ya está tan alejado de esta peli que ya no merece ni la pena entrar en detalles. La mayor parte de los que hemos visto esta peli íbamos con la versión de animación en mente. En mi caso, y me consta que en el de muchas otras personas también, debo decir que esa peli nunca fue de mis favoritas, pero Maléfica como personaje sí que se quedó conmigo. Y es que Maléfica es una de las mejores villanas de Disney con mucha diferencia simplemente porque es original. Maléfica, la poderosa hechicera que irrumpe en un bautizo vestida de negro y con un turbante con cuernos y lanza una poderosa maldición sobre una recién nacida porque sí. Sí, así de claro: PORQUE SÍ. La película nos sugiere que la lía parda porque la habían invitado al bautizo pero seamos realistas, una persona que lanza (literalmente) maldiciones a otras personas por no haber sido invitada a una celebración realmente no necesita muchas excusas. Maléfica podría haberlo hecho el día de Navidad o un día de sol cualquiera, de día o de noche. A diferencia de las otras villanas de Disney, Maléfica lo hacía simplemente para sembrar el caos. Maléfica en sí misma es caos y no necesita motivación más allá de eso. Úrsula fue desterrada por tener chanchullos mágicos turbios y buscaba el tridente de Tritón; Cruella de Vil era una fashion victim y quería un abriguito de piel de dálmata a toda costa, por eso quería matar perritos; la Bruja Malvada quería ser joven y bella eternamente y no quería competencia; Madame Mim estaba sencillamente loca y queria demostrar que era mejor y más poderosa que Merlín...  Maléfica goza jodiendo al personal. Punto. Maléfica no necesitaba dar explicaciones a nadie y mucho menos al espectador. El espectador observaba, atónico, cómo hacía y deshacía a su antojo trayendo el caos consigo y provocándolo por ninguna razón en concreto. Está más cerca de ser una psicópata que cualquier otra villana de Disney y, curiosamente (o no), es una de las villanas que más y mejor recordamos. Maléfica tiene un hueco en nuestra memoria colectiva, ganado a pulso por méritos propios: Es una villana pura. Es malvada y no necesita un motivo. Es caos.


Pues bien, la versión de 2014, la Maléfica que ha interpretado Angelina Jolie no es la Maléfica que todos recordamos. "Don't believe the fairy tale" ¿recordáis? *Se oye un gran ohhh en la sala*
Esta peli podría llamarse "DOLIDA", "RESENTIDA" o "INDIGNADA", pero no "MALÉFICA". Solo durante 3 minutos en toda la película fui capaz de ver a la Maléfica que vivía en mi memoria, el resto del tiempo, todo lo que vi fue la versión descafeinada con el sello de "villana estándar" en la frente. Así que a partir de aquí, que conste que vienen spoilers.


Resulta que Maléfica es un hada hiperdesarrollada con cuernos y alas de ave rapaz que vive en un reino divino con sus otras compañeras hadas que son chiquititas con alas de luciérnaga y todo el pack. Maléfica, a persar del desafortunado nombre que en lengua de hadas debe de significar "me la suda la coherencia", es un amor de niña que va volando por su reino paradisíaco saludando a todo tipo de criaturitas con las que se encuentra. Estas criaturitas deben de entrar en un shock tremendo cuando se enteran de que Maléfica ha decidido hacer honor a su nombre:

-No me lo puedo creer, no me esperaba esto. ¡Siempre saludaba!

El caso es que Maléfica, una criatura divina de la muerte, poderosa y físicamente potente (a todos los niveles) se enamora de un gilipollas que además da la casualidad de que carece de todo atractivo. 
Un poquito de nivel, por favor. 
En fin, el caso es que el gilipollas (que se llama Stefan, nombre de gilipollas) y ella se hacen super amiguísimos de la muerte. Maléfica está super enamoradísima, él la da un beso, le promete amor verdadero, la vida es una tómbola y resulta que la vida les separa y los intereses cambian. Maléfica crece para convertirse en Angelina Jolie (y protectora del reino) y Stefan crece para convertirse en el aspirante al trono. El caso es que el reino de los humanos decide declararle la guerra a las hadas porque ellas tienen cosas que ellos no tienen (lo de siempre, vamos) y Maléfica y su banda les dan una buena paliza. El rey, herido en su orgullo, decide recompensar a aquel que consiga matar a Maléfica convirtiéndolo en heredero al trono, en vez de abdicar y dejarle la movida a su hijo como haría cualquier rey normal. El caso es que Stefan (el gilipollas) decide hacer como esos compañeros de colegio/instituto que te intentan agregar a las redes sociales después de años de ignorarte y se va a buscar a Maléfica para "ponerse al día".


-Oye maja, que no sabes de lo que me he enterado
-¿De qué, chato?
-Pues no te lo vas a creer, es súper fuerte... resulta que el rey quiere matarte. Pero matarte-matarte. En plan de que mueras súper total.
-¡Uh! ¿Qué me dices?
-Como te lo cuento Male.
-Te has ganado la súper pulsera de la amistad, Stefan. APS TQM BSS

El caso es que después de haberse puesto al día, son super amigos otra vez, él la ofrece beber de su cantimplora que resulta que lleva un sedante de caballo, Maléfica se duerme, el otro intenta matarla, no se ve capaz y decide que va a ser mucho mejor cortarle las alas y llevárselas. Maléfica se levanta obviamente dolorida, llora, grita, se da cuenta de lo súper fuerte que es lo que le acaba de pasar y pasa al modo MALÉFICA ENFURECIDA.


*La cosa empieza a molar a partir de aquí.*
 El cuervo de Maléfica resulta ser un señor que no pinta mucho y que sirve para traerle noticias. Maléfica empieza a redecorar el reino convirtiéndolo en un sitio sombío, turbio y oscuro como su corazón. Se entera de que Stefan ha tenido una hija y se va al bautizo. La escena del bautizo es prácticamente calcada a la de la peli del 59, así que es perfecta. Le falta insultar directamente a la gente, pero todo no puede ser.  El caso es que las tres hadas se llevan a la niña, la ocultan, pero lo hacen mal porque Maléfica sabe desde el minuto uno dónde está la niña. La vigila y LA CUIDA mientras se indigna muchísimo porque las inútiles de las hadas buenas van a matar a la criatura antes de que se cumpla su maldición. Una de las mejores partes es cuando se pone a decir lo fea que es la niña.
*La cosa deja de molar a partir de aquí.*

Maléfica le coge cariño a la niña, la niña crece y la confunde con su hada madrina. Aurora tiene un fugaz encuentro con Phillip que pinta entre poco y nada, como el cuervo. Maléfica intenta quitarle la maldición y no puede.  Aurora decide que se va a ir de casa para irse a vivir la vida con Maléfica (HOLAAAAAAAAA) y las hadas, que habían estado ocultándole la verdad casi 16 años la cagan en el minuto crítico y se descubre el pastel. Aurora se va al palacio, su padre no se alegra nada de verla, la encierra, ella huye, se pincha con la rueca y chimpún
Maléfica, inasequible al desaliento, secuestra a Phillip y le lleva ante Aurora para que la de el beso de amor verdadero (HOLAAAAAAAAAAAAA). El chavalín se despierta frente a la puerta de la comatosa y tres hadas le arrastran al interior para que le de un pico a Aurora. El pobre príncipe no sabe de qué va toda esa movida y le da un besito que (¡Oh, sorpresa!) no funciona. Maléfica, una señora pálida con cuernos y con un vestidazo negro de cola se cuela en la habitación sin que nadie la vea ni a ella ni a su cuervo que ahora está convertido en UN SEÑOR. Se ocultan detrás de un biombo (DE UN PUTO BIOMBO, HOLAAAAAAAAAA) y cuando se quedan solos, Maléfica le da un besito en la frente a Aurora, que no llevaba durmiendo ni media hora (yo he tenido siestas más largas) y la chica se despierta y dice que le apetece volverse con ella al bosque. Entra Stefan en escena, intenta matar a Maléfica, que transforma a su señor-cuervo en un dragón. Mientras tanto Aurora se va a la sala donde Stefan guardaba las alas de Maléfica (sin saber nada, viva el vino) y las libera. Maléfica recupera sus alas, le perdona la vida a Stefan, el gilipollas intenta matarla y ocurre lo que suele ocurrir cuando uno de los dos contendientes vuela: Maléfica vive, Stefan se hace tortilla. De pronto aparecemos de nuevo en el bosque. Maléfica se quita el look divino de villana (lloro), destruye la muralla de espino y corona a Aurora en el bosque. Phillip aparece aleatoriamente durante la coronación, se miran y la vida es una tómbola. Alejan la cámara. Fundido a negro. Fin.


A mí me queda poco que decir, francamente. Maléfica  no es mala, NO HAY MÁS PREGUNTAS, SEÑORÍA.  ¿Lo único positivo de la peli? Que no pagué por ir a verla (pero ¡shhhh!)






jueves, 12 de junio de 2014

Testimonios de una usuaria de transporte público

Todos hemos lidiado con el transporte público más de una vez y más de dos. Sobradamente conocidas son sus virtudes, al igual que sus defectos  pero como ya se sabe yo aquí vengo a hablar de los segundos.


El metro.

  • Su rapidez es muy relativa. Ahora me diréis lo que queráis, pero los que han decidido la cadencia de los trenes tienen, como mínimo, conmoción cerebral. Si no, a mi que me expliquen por qué sobre las diez de la noche estás en el centro y tienes que esperar 10 minutos de media por cada tren. Es bien sabido que a las ocho de la tarde en pleno centro de la ciudad (sea el día que sea) la afluencia de gente es mínima. Si ya quieres ir a las afueras, prepárate a morir. Además, han reducido el horario de servicio entre semana... ¡buena suerte si encima tienes que hacer transbordos!
  • La gente es idiota. Hay una norma básica en esta vida, y es la de "dejar salir antes de entrar". La gente la respeta poco, pero en el Metro menos que en ningún sitio. Si quieres salir del vagón, tendrás que luchar contra una marea de imbéciles para conseguirlo. Si quieres entrar y eres una persona normal, verás cómo se forma un tapón, cómo entran los imbéciles, cómo salen los pobres pasajeros del vagón tras haber plantado batalla a los imbéciles y, por último, comprobarás, no sin asombro, que no cabes pese a que eras el primero esperando para subir al vagón.
  • No funciona nada. Si tienes la desgracia de estar en una estación profunda tipo MORIA, prepárate para que las escaleras mecánicas no funcionen. Si hay ascensor, prepárate para que no funcione o aun mejor, que funcione pero que nadie lo haya limpiado en años. Si encima tienes que pasar tornos, prepárate para que abran pocos y tener que aguantar cola para salir de los pozos del infierno.
  • ¿Tienes abono transportes? ¿Quieres ir al aeropuerto y lo cubre tu zona? ¡Te jodes! Te toca pagar suplemento por el artículo 33.
  • En verano tienes muchas posibilidades de morirte en algún vagón antiguo de metro porque no les sale de las narices poner el aire acondicionado. Hay líneas que lo tienen y líneas que no ¡Elige tu propia aventura!


El autobús.

  • Los conductores son amor. Esto es una generalización, pero sin duda nadie podrá negar que los "autobuseros" pueden competir en simpatía con los taxistas.

-Perdone, ¿pasa por Plaza de Castilla?
-ÑEH ¬¬
-...Gracias

-*Le das un billete de 5 euros*
-¿DÓNDE VAS CON UN BILLETE? ESTO HAY QUE TRAERLO EN MONEDITAS, HAY QUE VENIR PREPARAO
-...ok... perdón.

  •  Da igual quién seas o la frecuencia con la que utilices el autobús: todo el mundo tiene una historia dramática en la que la persona más desaseada de todo el vehículo se sienta a su lado. Normalmente es un señor de edad variable que lleva camisa de manga larga en verano.
  • Los conductores de los nocturnos son corredores de Fórmula 1 en prácticas y eso lo sabe todo el mundo. Son lo más parecido que tenemos al autobús noctámbulo, pero sin molar. Muy buena suerte mientras intentas caminar hacia la salida trasera del autobús mientras el conductor va dando bandazos y coge las curvas como Senna en Tamburello
  • Solo queda un sitio junto a la ventana, pero está ocupado por el bolso y las bolsas de una señora de una edad indeterminada entre los 60 y los 80 que es plenamente consciente de que está ocupando dos asientos. Te jodes, vas de pie.
 
 
 El cercanías

  • A veces son puntuales y otras veces no lo son. Nunca sabes de qué humor van a despertarse los responsables del servicio por lo que tú quedas a expensa de lo que a ellos les apetezca hacer. Además, si pierdes un tren y ves cómo se va, se cumple casi literalmente ese dicho de "este tren pasa solo una vez en la vida". 
  •  Una mañana cualquiera me subí al vagón, me senté junto a la puerta y esperé a llegar a mi parada. Yo y otras veinte personas nos levantamos para salir por la misma puerta por la que habíamos entrado. No solo no se abrió, sino que las dos siguientes tampoco lo hicieron. ¿Resultado? Las veintitantas personas que estábamos allí nos quedamos de pie mirando cómo el tren arrancaba con nosotros dentro, alejándonos de nuestra parada. Las putas puertas se terminaron abriendo en la parada siguiente y tuvimos que esperar media eternidad para volver a nuestro destino. Desde entonces tengo problemas de confianza con las puertas automáticas.

Visto el percal algunos pensarán "pues igual compensa tener coche así te ahorras tener que esperar o aguantar a imbéciles" pero la cruda verdad es que tener coche también tiene sus partes negativas (mantenimiento, seguro, gasolina...) así que voto por invertir en ciencia y en la investigación de la TELETRANSPORTACIÓN, porfi.