miércoles, 20 de junio de 2012

Vendetta

Hace dos años que dejé el instituto, pero sigo siendo el azote del sector de subnormales que allí trabajan. Si va a ser verdad que la venganza es un plato que se sirve frío.

Mi hermano pequeño va a pasar a 4º de la ESO, lo que significa que el Departamento de Orientación convocó una reunión informativa para las familias de los alumnos. Para los que seáis nuevos y no estéis al tanto, el Departamento de Orientación y todos los que allí trabajan, son mis archienemigos, mi mayor dolor de muelas, mi mosca cojonera cuyo lema vital es "tarde, mal y a destiempo"

Hace dos semanas mi hermano llegó con una notita informativa de parte del centro. A las dos y media de la tarde aparece en casa con una notificación que decía, en líneas generales, que a las cuatro de la tarde de ese mismo día, se convocaba una reunión informativa de padres con motivo de la inminente promoción a cuarto del curso de tercero. Como todas las cabezas pensantes han visto claramente, en margen de tiempo era muy pequeño, y por consiguiente, no se presentó a la reunión ni Rita la Cantaora porque en el Departamento de Orientación no son físicamente capaces de sincronizar sus relojes y dar un sencillo aviso con unos días de antelación. Demasiado pa sus bodies.

En vista del abrumador éxito de su convocatoria, los de Orientación decidieron intentarlo otra vez, pero con unos días de antelación. Así, madrequemeparió me pidió que la acompañase a la reunión por el hecho de soportar el coñazo en compañía y con la esperanza de que yo me enterase mejor que ella de lo que nos iban a contar. En cuando entramos al vestíbulo y vi que la que iba a dar las explicaciones era la jefa del Departamento de Orientación supe que las cosas iban a ir muy mal. La pava me miró y me reconoció como antigua alumna, le dije qué estaba estudiando e inmediatamente dijo que yo "era de letras". Nos condujo a la biblioteca y nos indicó a todos, personas adultas, que nos sentásemos en primera fila. Tras el silencio incómodo, la mujer se puso a explicar cuáles eran las posibilidades después de terminar la ESO acompañada de un diagrama complicadísimo y completamente innecesario que complicó mucho más la explicación. La tipa nos dio la chapa 20 minutos diciendo lo mismo que voy a explicar ahora:

Para el que no esté al tanto, al acabar la ESO tienes tres posibilidades oficiales: Hacer Bachillerato de la rama que te salga de las narices, hacer un módulo de grado medio o salir al mercado laboral.
En caso de que elijas la primera opción (hacer Bachillerato), te esperan dos años más en el instituto  preparándote para la Selectividad. Tras eso, en teoría accedes a la universidad. Si por cosas de la vida pasas de hacer una carrera, tras acabar el bachillerato puedes acceder a un módulo de grado superior que, una vez acabado, te serviría también para acceder a formación universitaria. Si, por otro lado, decides hacer un módulo de grado medio, fantástico. Tras hacerlo, tienes la posibilidad de hacer un módulo de grado superior en algo relacionado. Finalmente, si decides salir al mercado laboral... ¡suerte!

¿Ha sido muy difícil? ¿Se ha perdido alguien? ¿No? Bien. ¿Han cronometrado lo que he tardado en explicarlo? ¿A que no ha sido media hora? A parte de explicar todo malamente, como da por hecho que yo soy de letras de toda la vida, me estuvo poniendo de ejemplo constantemente, diciendo que yo elegí el itinerario de Humanidades sin tener ni puñetera idea de mí ni de mis circunstancias, básicamente porque durante toda mi estancia en el intituto ella, la orientadora, fue la que menos se ocupó de orientarme.

Tras la poco efectiva explicación de la pava de Orientación, pasó a contarnos los itinerarios que ofertaban. En este caso, volvemos a lo de siempre: Ciencias, Ciencias Sociales y  Humanidades. Curiosamente, este año, en Ciencias Sociales incluía Latín y básicamente, lo único que lo diferenciaba del itinerario de Humanidades era la presunta dificultad de las Matemáticas. Esto provocó indignación en general. La de Orientación intentó vender las bondades del Latín como algo imprescindible para el correcto uso de la lengua castellana. Yo no he dado Latín en la puñetera vida y sé hablar bien y escribir con moderado éxito. El caso es que su excusa no coló. Insistió a lo largo de su discurso en que yo era de Letras por motivos que no alcanzo a comprender y se puso a, básicamente, anunciar el apocalipsis. Dijo que la elección del Itinerario de 4º de la ESO era de vital importancia, que eso determinaría su camino en caso de continuar estudiando un bachillerato, que no iba a haber vuelta atrás y que los chavales debían elegir YA qué querían hacer. Repitió otras tres o cuatro veces lo importante que era elegir bien en este momento tan decisivo en la vida estudiantil de los alumnos y los padres, mientras tanto, cada vez parecían más preocupados.

¿Y si mi hijo aun no ha decidido?
¿Qué ocurre si no lo tiene claro?
Madre mía, mi hija aun no sabe bien qué quiere hacer
¡Yo le pregunto a mi hijo y aun no sabe qué quiere ser de mayor!

Les faltaba un pelo para ponerse a correr en círculos agitando los bracitos cuando no lo soporté más e intervine:

-Pueden cambiar de opinión

Todos los padres y la orientadora se giraron a mirarme, los primeros como si les hubiese dado la vida y la segunda como si acabase de decir algo inaceptable. Me sentí como una mesías, completamente. Le dije a la orientadora que lo que acababa de decir no era verdad ni de lejos y que era una exagerada. Madrequemeparió me dió un codazo porque la pobre me conoce. Pero es que la Orientadora despierta la bestia que hay en mí y ya aproveché para decirte que yo no era de letras. Estudiar una carrera de letras no te hace de letras. Yo soy de Ciencias porque me gusta eso. Otros son de Humanidades porque les gusta eso. Hay gente que puede ser incluso de las dos cosas, no es mutuamente excluyente. Y la Orientadora es gilipollas porque lo ha demostrado repetidamente.

Si por alguna casualidad, algún padre de un alumno en 3º o 4º de ESO  lee esto, le envío un mensaje de tranquilidad. No como los de Rajoy, de los de verdad. Yo soy el vivo ejemplo de que se puede dar marcha atrás, de que se puede cambiar de opinión y de que puedes saltar de una rama a otra casi a placer. Y no solo yo. No soy un caso aislado, ha habido muchos otros que han cambiado de opinión y no han muerto ¿saben?. Yo cogí el itinerario de Ciencias Sociales en 4º de ESO (cuando no ofertaban Latín, of course) y luego me metí al Bachillerato de Ciencias de la Salud y pese a haberme perdido un año de Física y Química y Biología, fui la mejor de la clase en Física y Biología y de las mejores en Química. Saqué una media de Bachillerato de casisobresaliente y ahora estoy en segundo de una carrera de letras por circunstancias que no vienen al caso, y tampoco me está saliendo tan mal. En cuarto de ESO aun están a tiempo de cambiar de opinión. Con 15 años poca gente tiene la certeza de qué quiere hacer con su vida. Yo misma no lo sé todavía y tampoco es el fin del mundo. Pero que una tía que se hace llamar a sí misma orientadora diga que no hay marcha atrás en las decisiones de alumnos que aun tienen tiempo para decidir qué es lo que realmente les llena, me parece de juzgado de guardia. Es obvio que los cambios llevan trabajo. El éxito no se puede garantizar, hay que currárselo y a veces ni aun así salen bien las cosas, eso lo sabe hasta la imbécil de la Orientadora (o no, ¿quién sabe?), pero vamos, si con 15 años ya te dicen que tus decisiones no tienen arreglo, pues vamos jodidos.  Básicamente eso fue lo que dije. Y lo dije delante de una pava que supuestamente es psicóloga. Y como llevaba años teniéndole ganas, no pude contenerme. Aun así, tengo que agradecerle que me brindase la mejor oportunidad de todas para demostrarle que hasta yo, que tengo tela, hago mejor su trabajo que ella misma, porque a la salida, los padres prefirieron preguntarme a mí en vez de a ella.


Pero lo mejor es que la cosa no acaba aquí, la orientadora me pilló por banda y me dijo que se le había ocurrido una idea muy buena: que yo fuese el año que viene a dar la charla. ¿Se puede tener más morro? Pedir a una alumna de la generación más desinformada y perdida a nivel académico de los últimos años que de una charla informativa es de tenerlos cuadrados. A mí no me informaron bien en 4º de la ESO. No me informaron bien sobre la nueva selectividad ni de lo que implicaban los cambios. En ningún momento nos dieron información sobre carreras o módulos. Nadie sabía nada, y la desorientadora, la misma que ahora me pide que haga su trabajo y encima gratis, no se molestó en ir a las universidades y a los centros de FP a pedir información para ayudarnos a todos a elegir bien. Tampoco se molestaron en decirme lo que yo sé ya por propia experiencia: que puedes elegir cambiar de opinión. Que tienes derecho a que te guste otra rama distinta a la que has elegido en un principio en 4º. Y aun así la pava tiene el morro de pedirme que vaya yo a solucionarle la papeleta. ¿Que puede que mi experiencia sirviese de ayuda a otros? Posiblemente. Pero tampoco tengo ningún tipo de obligación de ir a ayudarla a ella. Que hubiese tomado apuntes mientras le decía todo lo que le tenía que decir, y cuando se decida a hacer bien su trabajo en vez de explicar las cosas tarde, mal y a destiempo, que se sienta libre de contactar conmigo y otros antiguos alumnos, hasta entonces, por mí como si se opera.


PD: Entrada dedicada a todos los los que fueron, son o serán víctimas de los Departamentos de Desorientación.

miércoles, 6 de junio de 2012

Los dramas de la crisis: El butanero

No se dejen ustedes engañar por el título. No quiero crearles falsas espectativas, puesto que normalmente cuando en una historia interviene un butanero, la gente suele pensar en verde.

Nada más lejos de la realidad. Yo formo parte de ese sector tan atrasado y cada vez más pequeño de la sociedad que aun consume gas butano. Bueno, técnicamente yo no lo consumo, de hacerlo puedo asegurar con absoluta certeza que me habría muerto y no habría tenido que soportar lo que ahora mismo voy a contar *Nota mental: empezar a consumir butano para evitar males mayores*. Esta historia completamente real la titularé:


El butanero y el misterio de la falta de liquidez


Debido a mi infinita sabiduría y mi increíble eficiencia, he aprobado todos los exámenes, lo que significa que estoy de vacaciones *Corre en círculos para celebrarlo*. Como único ser humano que habita mi casa por las mañanas, me encargo de las tareas domésticas con mayor o menor éxito y eso incluye comprar butano. No sé cómo funcionará el proceso de adquisición del butano en otras zonas de España, pero por aquí simplemente estás pendiente de que pase el camión pitando, te asomas a la ventana y pides lo que quieres al butanero. Bien. El miércoles de la semana pasada esperé toda la mañana a que apareciese el bendito camión al que, a partir de ahora, llamaré camión unicornio. 

El camión unicornio pasa cuando le sale de las bujías. Antes solía ser puntual y era más reloj de cuco que unicornio, pero con el cambio de personal han cambiado los hábitos del camión. No me preguntéis por qué.

El caso es que el miércoles esperé y esperé... y cuando el camión unicornio se dignó a pitar para anunciar su llegada... ya estaba lejos de mi alcance. No pude coger la bombona de butano. Drama nacional. Muerte.

Esperé pacientemente al viernes. Decidí que ya no se me escaparía, estuve pegada a las ventanas sin poner música alta porque  no podía permitir que el camión unicornio, esquivo como es, huyese nuevamente. Y efectivamente, no lo hizo. No se me escapó esta vez, no señor. Qué va. Estuve muy, muy, muy muy atenta y fue imposible que se me escapase. ¿Y por qué estoy tan segura? Porque no vino.

A esas alturas yo ya planeaba ir a buscar yo misma al camión y a los butaneros, pero lamadrequemeparió me dijo que, como aun nos quedaba algo de gas, esperase al miércoles siguiente, es decir, hoy. Me he levantado temprano, preparada, pensando en la posibilidad de adquirir un arpon de matar ballenas para detener al camión unicornio en caso de que se produjese otro intento de huida. Pero lo logré sin el arpón. Yo solita. Cuando llamaron al interfono yo debí de intuir el peligro al que me enfrentaba, pero no lo hice ante la emoción de conseguir, por fin, la tan ansiada bombona de butano. 

Al atender al interfono para abrir el portal, una criatura que luego resultó ser el butanero se dirigió a mí con un acento que... que era como un monstruo de Frankenstein de todos los acentos raros del idioma.Ese hombre no había creado un acento. Había creado un mosntruo.

-Szoy erdelb'tano

Traduje eso como "soy el del butano". Cosa que era, por otro lado, era una gilipollez supina anunciar casi equiparable al célebre "soy yo" puesto que ya le había avisado yo y sabía quién era.
Al llegar a mi piso deja la bombona y me mira poniéndose unas gafas de leer:

-Szon... ejame'er... szon ince'on'ezenta
-¿Qué? ¿Cómo? ¿Ein?
-¡Ince'on'ezenta!
-¿Quince? ¿Quince con sesenta?
-Eho, hija, eho, quepaece knomentiendeh

Una vez superado el bache comunicativo, le doy un billete de veinte euros y el señor, hurgando en todos los bolsillos que había a la vista, comenzó a sacar calderilla y se puso a mirar las monedas acercándoselas mucho a la nariz.

-M'ah dao einte 'uros ¿no?
-Eso es lo que pone en el billete. Billete azul. Veinte euros. Eso es. Eso te he dado. Veinte. 
-Ea, toma

Me tiende una moneda de un euro y yo, con mi rápida mente científica, detecto el error en la operación.

-Perdone, no quiero ponerme quisquillosa ni que me contagie su forma de hablar, pero no me ha dado bien el cambio.
-Ehque no engo cambio

A esas alturas miraba al descansillo buscando la cámara oculta

-Mía, si 'eres, poemoh asé una 'osa...  yo me voy y t'echo lo que fartanelbuzón
-Nonono. A ver, usted tiene que traer cambio consigo... es lo normal... es su obligación.
-Pohmía...poemoh asé otra 'osa, te bajah conmigo arcamión y te doy ercambio. Peo no sztoy seguo de teneh dinero'n el camión ampoco.

No entraba en mis planes bajar al camión unicornio a buscar cambio con semejante personaje. Mi vena del cuello estaba alcanzando dimensiones  que estaban completamente fuera de lo razonable y decidí actuar.

-Mire, yo le juro por mi padre que la próxima vez no hace falta que suba usted la bombona. Bajo yo. La subo yo solita. NO LE NECESITO ¿VALE? , me ignoró la semana pasada y hoy llevo toda la mañana esperando a que se le pusiese en las narices aparecer. Ahora que por fin aparece sube sin cambio para un billete de veinte euros y quiero llorar mucho y muy fuerte, así que preste atención porque esto es lo que vamos a hacer: deme primero el billete de veinte que le he dado y voy a ver si tengo el dinero justo.
-No te voy a dah er billete, hija. ¿Con que me vaha pagáh si no?
-¡Pero si usted dice que no tiene cambio!
-Poh eso, que no 'engo cambio
-Pero no se va a llevar 5 euros por la cara. 
-Ehta profesión eh mú dura ¿eh? he subío mushas ehjcaleras
-¿Me va a dar el billete hoy o mañana?
-Peroehque 'engo prisa.
-Y yo tengo la tensión alta, no te jode. No es mi problema, haber subido con cambio, coñoya. Espere aquí quietecito
-Mía a vé si ties argo pohahí, pohfavó.

El butanero me devuelve MI billete con reticencias y le dio que se espere ahí mientras él mira con arrobo sus moneditas a dos centímetros de su nariz.
Cuando regreso, dos minutos más tarde, he tenido que cogerle dinero de la hucha a mi hermano pequeño porque yo no tenía suelto para dárselo justo.

-Venga, tome, ya está, quince con sesenta. Déjeme llorar a solas.
-¡Mía! ¡Qu'al final si 'engo cambio! 
*Saca monedas suficientes para darme el cambio que correspondía al billete de veinte*
-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARGGGGGGGGDFJKLGHDKJFAKJGASDJFGHADKG
-¿Y no me vah a dáh una propinilla?

Y esta es la historia de cómo asesiné al butanero.

Bueno, realmente no le he asesinado. Solo le grité un poco. Un mucho.

Ya no solo escribe un libro o lanza un disco cualquiera. Ahora también cualquiera pide propina.