martes, 13 de diciembre de 2011

Tarados sin fronteras

Con esfuerzo, empeño y dedicación ahora cualquiera puede ser cualquier cosa. Hasta imbécil. A veces me da por pensar en cómo es posible que la gente se deje controlar por según qué personas. Si en política de verdad estuviesen las grandes mentes de la humanidad, los hombres y mujeres más superdotados intelectualmente hablando y, en definitiva, la clase de personas cabales y formadas que deberían estar nos ahorraríamos muchas cosas: Disgustos, muchos problemas, caras de poker cuando vemos las noticias y yo, a título personal, me ahorraría tiempo de mi vida porque no tendría que escribir esta entrada. Pero el mundo funciona de otra manera... y ahora cualquiera puede acceder al mundo de la política. La receta es simple: Una cucharadita de enchufe, con tres tazones de morro del malo y espolvoreado con una completa falta de vergüenza. La mayoría de las personas que dirigen, o aspiran a dirigir el destino de las naciones ni siquiera son buenos oradores. No saben construir un discurso cabal y sin cabos sueltos. Puestos a decir chorradas podrían ocuparse de que sonasen convincentes, pero no. Hace bien poco, navegando por youtube, me encontré con esta perlita de sabiduría cortesía de James Richard Perry. Este individuo, por llamarle de alguna manera más o menos neutral puesto que no quiero empezar a faltarle al respeto tan pronto, ha batido dos records: El primero es que su video es el que más dislikes ha recibido en youtube; El segundo record, más extraoficial pero no menos significativo, es que en apenas 31 segundos ha conseguido hilar una cantidad casi infinita de soplapolleces. Talento no le falta.

Para aquellos que hayáis puesto el video, no sepáis inglés y no os hayáis molestado en buscar un video subtitulado, os cuento qué es lo que dice esta adorable criatura:

"No me avergüenza admitir que soy cristiano, pero no hace falta asistir a misa todos los domingos para darse cuenta de que hay algo que va muy mal en este país cuando los gays pueden, abiertamente, entrar en el ejército pero nuestros hijos no pueden celebrar abiertamente la Navidad o rezar en el colegio.
Como presidente, acabaré la guerra que Obama emprendió contra la religión y lucharé contra los ataques liberales hacia nuestra herencia religiosa. La fe hizo a América fuerte y puede volver a hacerlo. Soy Rick Perry y apruebo este mensaje."

Básicamente, nuestro amigo Ricky está diciendo que como sabe que nos gusta el arroz con leche, nos va a pasar un ladrillo por debajo de la puerta. Ahora toca analizar el texto en profundidad, como se suele hacer en este blog didáctico e instructivo:

"No me avergüenza admitir que soy cristiano". Qué valiente eres Rick. Qué valiente. Di que sí hombre, imponte. Debería darte vergüenza llevar tanto botox o decir las gilipolleces que dices, pero no ser cristiano. Ahí llevas toda la razón del mundo. Amén hermano. Otra cosa en la que Ricky ha dado en el clavo es en que no hace falta ir a misa todos los domingos para darse cuenta de que algo va muy mal en su país. Para eso le basta con encender la televisión o mirarse a sí mismo en el espejo. Pero el bueno de Ricky empieza a dar patinazos cuando empieza a comparar la velocidad con el tocino. Porque está fatal que gente que es homosexual pueda acceder al ejército para defender su país. Un país en el que residen, pagan impuestos y hacen sus vidas sin molestar a nadie. Además, toda esa tropa de desviados que están por Oriente Próximo luchando en guerras que su gobierno crea van a pasar unas Navidades fantásticas luchando por sus vidas entre botellas de Möet Chandon y belenes vivientes. Y mientras tanto, los pobrecitos niños que viven en el país de las oportunidades no van a poder celebrar la Navidad abiertamente. No van a poder poner su arbolito de Navidad, ni las luces, ni recibirán regalitos de Santa Claus. Tampoco estarán reunidos con sus familias y, evidentemente, pasarán esas fechas tan importantes reprimidos. Esos pobres niños que no pueden rezar en la escuela porque... pueden hacerlo perfectamente en su casita antes de irse a dormir. Esos pobres niños que van al colegio a APRENDER cosas de las que este señor, por llamarle de alguna manera, no ha debido de oír hablar en su vida. En definitiva, mientras los maricones y las tortilleras están entrando en el ejército como si aquello fuese Chueca, los niños no pueden rezar en el cole por la paz en el mundo. Ese es el argumento torticero de Rick Perry. ¿Lo entendéis ahora? Yo tampoco. Este pájaro lo que pretende es llegar, ni más ni menos que a Presidente de los Estados Unidos de América y llevarse por el camino, todas las agresiones que su religión recibe, empezando por la existencia de homosexuales en un país que se autodenomina de la "libertad".

El tema religioso voy a dejarlo aparcado por el momento porque eso merece una entrada a parte. En este discurso estúpido el problema principal es esa homofobia descarada y repugnante que exhibe sin tapujos nuestro amiguito Rick. Dentro del cerebro de Rick, los soldados homosexuales estadounidenses que están en Afganistán van por ahí esperando a que compañeros y amigos se agachen. Y si los que se agachan son los los enemigos se ponen aun más si cabe. Los duros Navy Seals no temen a nada salvo a que se les caiga el jabón en la ducha. Porque todo el mundo sabe que ser homosexual hace que sientas atracción sexual descontrolada hacia TODOS los miembros de tu mismo sexo ¿verdad? . ¿Qué pasa con los hombres y mujeres heterosexuales que sirven juntos en el ejército? Quizá Ricky tampoco quiere que las mujeres sirvan en el ejército pero necesita otro video para hacerlo explícito. Quién sabe. Por supuesto tampoco existen homosexuales cristianos. Esa gente desviada y enferma es totalmente opuesta a los rectos republicanos y tienen que ser apartados del rebaño limpio y obediente.
Ahora en serio.
Este tema me está tocando muchísimo las narices. A parte de esta tropa de analfabetos que permanecen en la ignorancia de manera contumaz, existen los amiguitos de la doble moral.


La homosexualidad existe y ha existido siempre. Y lo siento por vosotros, homófobos, pero va a seguir existiendo. Superadlo. Son gente exactamente igual que los heterosexuales. No es ninguna "moda" o ninguna "elección" ser heterosexual, homosexual o bisexual. Es una cuestión de lo que sientes, y no entiendo a cuento de qué la sociedad tiene que meter las narices en los asuntos privados del individuo. Cada uno que se acueste con quien quiera porque no entiendo en qué afecta a la sociedad la compañía que tengas en el lado derecho o izquierdo (o ambos) de la cama o con quien te cases. Pero claro, es por todos sabido que el matrimonio es una institución incorruptible. No hay mujeres y hombres que se casan por interés en vez de por amor. No hay hombres y mujeres que se casan y no pueden procrear. Luego están los que dicen que si los homosexuales se quieren casar y quieren hacer lo mismo que una pareja heterosexual que lo hagan pero que no lo llamen matrimonio. Muy lógico. Esos son los mismos a los que le parece muy bien que los homosexuales existan pero si su hijo o hija lo es, arde Troya. Hombre y hombre, mujer y mujer, mujer y hombre... a mí no me afecta lo más mínimo. Los que se ocupan tanto de la vida privada de otras personas dice muy poco de este tipo de gente. Ya se ha discriminado antes... y más tarde que pronto se ha terminado por rectificar esa postura. Ha llevado tiempo pero se ha conseguido.
Esta claro que el muy imbécil de Rick Perry aprueba su propio mensaje, pero lo más preocupante es que aun haya sectores muy amplios de la sociedad que asienten con la cabeza mientras este tío dice las cosas que dice sin dejarlas pasar primero por la cadena de montaje. Y esto ya me hace pensar que la culpa no es toda de esos políticos incompetentes, sin formación ni educación básica. La culpa es de aquellos que les respaldan porque no han sido capaces de informarse más allá del prejuicio establecido. No me parece ni medio normal que aun haya gente que en una conversación o durante una entrevista de trabajo pregunte cuál es el sexo de las personas con las que mantienes una relación. Me molesta que haya gente que aún vea con recelo que una pareja homosexual se bese en la calle o que cuando alguien diga que es bisexual murmure por lo bajini que es un vicioso/a. No creo que la sexualidad de cada persona sea algo que se pueda poner en tela de juicio. No influye en absoluto en la capacidad de esa persona para desempeñar un trabajo, en su nivel de responsabilidad y compromiso con otras personas o en sus habilidades sociales. Y si hay gente que no es capaz de entender eso a estas alturas... Ricky tiene razón: Algo va muy mal. En ese país, en este y en el resto del mundo.

Espero que Rick Perry durante sus idolatradas fiestas navideñas, entre oración y oración, le pida a Santa un par de kilos o tres de vergüenza, dignidad y, al menos, un hemisferio cerebral funcional. Que aunque los políticos suelan gustar aun siendo tontos, tampoco es cuestión de pasarse.