sábado, 21 de enero de 2012

Feliz año y tal

Ya sé que es 21 de enero, pero me da lo mismo.

He acabado mis exámenes. Hoy mismo. Mi cerebro ahora mismo no sabe si correr en círculos, bailar el "Ai se eu te pego" o apagarse hasta nuevo aviso. Mientras lo decide, yo he recordado que durante más de un mes llevo planeando una lista interminable de entradas. La inspiración me asalta justo cuando tengo exámenes finales, es así de asquerosa. Ahora mismo no me acuerdo ni de la mitad de cosas sobre las que tenía pensado escribir, y teniendo en cuenta que he perdido muchísima práctica a la hora de escribir en castellano, casi mejor que vaya despacito, como en las rehabilitaciones.

Imagino que estáis al corriente de que estamos en 2012. La gente ha hecho sus balances del año pasado en función a la supuesta importancia de 2012. Sin embargo yo no soy profunda. Lo único que se me ocurre es decir que el 2011 ha sido un año igual de largo que el anterior pero un poco más corto que el que viene. O quizá no. Depende de si te crees que el 21 de diciembre del 2012 es el fin del mundo o no.

Qué incertidumbre. (Y yo con los exámenes aun frescos en mi memoria, no cuidáis mi salud, desgraciaos)

Tenía muchísimos temas pensados para mi reaparición en el blog, pero hay uno que sobresale por encima de los demás. Por lo apropiado, por estar a la altura de ese momento puntual y feliz de mi vida que es terminar un cuatrimestre.
Os voy a hablar del fin del mundo

Alegría, alegría, olé qué arte.

En los últimos días de 2011, los telediarios, esos prestigiosos fragmentos de programación que se jactan de ser serios y objetivos, estuvieron hablando de la "cuenta atrás" para el fin del calendario maya y el hipotético fin del mundo. La gente ya empieza a correr en círculos y a hacer cosas que debería haber hecho antes (porque se conoce que la amenaza de un inminente fin del mundo conocido da el empujoncito necesario para envalentonarse y embarcarse en nuevas empresas). Y mientras tanto, yo permanezco inmóvil en el sofá llorando en mi interior por la Humanidad. La Naturaleza y miles de años de evolución nos han dotado de un cerebro preparado para razonamientos complejos, para relacionar ideas abstractas y sacar conclusiones que incluso a nosotros nos asombran... y aun así, hay una gran parte de la población que prefiere que su IPod o la tele piense por ellos.

Los mayas, utilizando SUS CEREBROS, ampliaron su calendario circular de 52 años para cubrir mucho más tiempo. Fin. Los calendarios, por muy mayas que sean, simplemente se terminan. Vosotros cuando llegáis al 31 de diciembre y el día 1 de enero tenéis que tirar el calendario viejo de la cocina no creáis un drama a nivel planetario ¿verdad?. Pues ya está. Me parece bastante preocupante que la gente crea posible que se produzca el fin del mundo porque se acaba un calendario milenario en vez de por una explosión de una central nuclear como ocurrió en Chernóbil o como casi sucede en Fukushima. Estos eventos ponen en peligro la continuidad de la vida en la tierra de una manera real y tangible. Estos y muchos otros que se han estudiado y otros tantos que quedan por estudiar. Si la gente se parase a pensar realmente en lo que somos, en dónde estamos y en lo que hace que estemos aquí, no daría crédito a paridas de agoreros y catastrofistas sobre el fin de un calendario de una civilización de la que poca gente se había ocupado hasta ahora.


Habitamos dentro de un planeta que en sus 4.600 millones de años ha experimentado cambios brutales. Este es un planeta que ha pasado de ser completamente inhabitable a ser el único refugio con vida que conocemos. Disponemos de una atmósfera que nos permite respirar y que nos protege de cosas que no nos podemos ni imaginar. En el centro del planeta, bajo nuestros pies, se encuentra ese enorme núcleo interno de hierro y níquel que flota en magma. Gracias a eso disponemos de un campo electromagnético que nos protege de los terribles rayos ultravioleta. Este planeta tan alucinante en el que tenemos la suerte de vivir está flotando, a su vez, en el espacio, junto con un grupito de 7 planetas más (Plutón, pequeñín, yo te sigo queriendo) que orbitan con él alrededor del sol, nuestra estrella. El sol es una bola gigantesca de plasma que hace posible la vida en la Tierra. A parte de hacernos el favor de estar ahí para que podamos ir a la playa, en el núcleo de las estrellas se producen reacciones nucleares impresionantes y ellas son las causantes y el origen de todos los elementos químicos no sintéticos que forman todo lo que conocemos: desde los ladrillos hasta vosotros mismos. Por si todo eso fuera poco, la heliosfera protege a todo el sistema solar de "ataques externos".

Por otro lado, es verdad que las estrellas son astros con carácter... y nuestro Sol cada 11 años se vuelve "to loco". Este periodo de locura transitoria se llama "ciclo de actividad máxima solar" y se producen eyecciones de masa coronal o tormentas solares. Casualmente, nuestros amigos catastrofistas saben que en 2012 el sol va a estar en esta fase de "descontrol" y creen posible que una llamarada mortal alcance la Tierra.




Esto no quiere decir que otras estrellas no produzcan llamaradas asesinas-mortales-totales. No todas están tan bien educadas como la nuestra, ni están tan lozanas y jóvenes como nuestro queridísimo Lorenzo. El sol es una estrella relativamente jóven y, en comparanción con otras estrellas, es un enano pequeño. Cuando el sol alcance el ocaso de su vida y pida un plan de pensiones, su diámetro aumentará drásticamente y entonces la vida en la Tierra sí que va a ser una verdadera aventura. Pero siento decepcionar a los ansiosos catastrofistas, eso no ocurrirá hasta dentro de unos miles de millones de años. Por ahora, tocará lidiar con los daños en algún que otro satélite sin protección y contar con que puede haber fallos en las comunicaciones por radio... pero no será algo anormal ni fuera de lo común. Ya se han producido problemas por culpa de las tormentas solares y no ha habido una muerte masiva de la población. ¿Y sabéis por qué? Porque tenemos una atmósfera que no nos merecemos (bonita, qué hermosa eres, hay que ver lo que sufres y lo poco que te quejas). La ionosfera, la magnetosfera y el resto de capas, hacen su trabajo.

Ahora bien... ¿queréis saber qué cosas pueden provocar un fin del mundo tal y como lo conocemos? ¿Sabéis qué cosas son capaces de liquidar por completo un planeta o, al menos, matar a muchísima gente?

*Se oye un gran "SIII" en la sala*

Comencemos con cosas que todos conocemos: Terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas, inundaciones, fallos en centrales nucleares, hurcanes, guerras nucleares y biológicas o atentados contra núcleos grandes de población civil. El que más y el que menos está expuesto a una o varias de esas cosas.

Por otro lado, y si queremos ponernos agoreros, podemos ver múltiples peligros más allá de la atmóstera terrestre. Podría impactar un asteroide contra la Tierra, por ejemplo. Si el asteroide es grande, el impacto podría provocar extinciones masivas. Ya ha ocurrido antes, la vida se recupera. La Tierra sana. Si el asteroide no es grande, sino escandalosamente grande, pues nos vamos todos a tomar por saco, que básicamente es lo que tiene que vender un "fin del mundo" decente. Nada de chiquilladas como las extinciones masivas. Muerte total. Tenemos una colección muy variada de asteroides y piedras cósmicas girando a algo más de un planeta de distancia. El Cinturón de Asteroides tampoco nos pilla tan lejos. Es verdad que es poco probable que nos golpee un asteroide tan sumamente grande como para comprometer la supervivencia del plantea, pero podría pasar. Si queremos ponenos agonías del todo... ¿Y si impactase algo que nos sacase de nuestra órbita y nos lanzase directamente al sol... o lejos de él? Atacar a la Tierra es muy, muy complicado... pero puede ocurrir. También podría pararse el la rotación de la tierra, destruyendo así lo que nosotros conocemos como estaciones. Nuestro propio Sol acabará por matarnos llegado el momento. El hecho de que la Luna se aleje de nosotros poquito a poco es otro ejemplo que nos demuestra que la Humanidad tal y como la conocemos tiene los días contados. La luna, que es la que pone orden en muchas cosas, terminará por pedir el divorcio, y entonces vamos a tener un gran disgusto. Si queremos ir más allá, podríamos pensar en encontronazos con agujeros negros o un pequeño seísmo en la corteza de un magnetar. Los magnetar son estrellas de neutrones con un campo magnético impresionante. Un temblor enano en su superficie puede lanzar un latigazo de rayos gamma de agárrate y no te menees. Pasando la unidad "agárrate y no te menees" al Sistema internacional de Unidades obtenemos unos... 50.000 años luz. Eso, o incluso más, es lo que puede recorrer el petardazo de energía y Rayos Gamma de un magnetar. Afortunadamente este tipo de estrellas nos pillan lo suficientemente lejos como para no tener que preocuparnos, porque si estuviesen a la distancia de nuestras estrellas vecinas, ya no tendríamos que preocuparnos por el 2012.

Si queremos salir del escabroso tema de los grandes peligros del universo y queremos volver dentro de nuestras fronteras atmosféricas, la extinción de las abejas acabaría con nosotros en un periquete. O la extinción del plancton. El deshielo de los polos podría provocar un cambio drástico en la salinidad de los mares y océanos y liquidar a las especies estenoicas. La desaparición de estas especies por acción directa del deshielo, provocaría daños colaterales, es decir, merma o incluso extinción de otras especies relacionadas con ellas. Y así comenzaría un efecto dominó que acabaría con muchos lloros y otros cuantos "si ya dije yo que esto iba a pasar". Los japoneses podrían ir a buscar atunes a la bañera de tu casa y tendrían más probabilidades de encontrarlos que en océanos azotados por el caos y la extinción. Podríamos ser testigos de la enésima canción con feat Pitbull: "Pitbull feat Manolo el del bombo". Podríamos sufrir los efectos de una guerra bacteriológica. Podríamos ser víctimas de algún inventito de algún laboratorio. O de la guerra nuclear (Recomiendo encarecidamente ver el video). Una guerra nuclear no es volar bombas en Nevada. Una guerra nuclear implica que al menos dos países y sus aliados (que a su vez tienen aliados) están dispuestos a repetir lo que pasó en la Segunda Guerra Mundial. Y bueno, eso no es tan improbable como el temblor en la corteza de una estrella de neutrones.

Sin embargo, la gente sigue empeñada en creerse teorías sobre el fin del mundo, cuando yo, con casiveinte años, he sobrevivido a un buen puñado de presuntos fines del mundo y estoy deseando contárselo a mis nietos. Deberían estar contentos de seguir aquí llorando por el 2012 con la que está cayendo fuera y dentro de la atmósfera terrestre. Sin embargo, si la Humanidad desparece y la Tierra se convierte en un lugar inhabitable, podemos contar con que esas fascinantes especies extremófilas tendrán probabilidad de perpetuar la vida en la tierra. Sabiendo que existen criaturas que pueden vivir en un entorno con Ph 0'06, que pueden criogenizarse (y hablo de criogenizarse en serio, no de la basura esa que hizo Walt Disney), que sobreviven a temperaturas extremas, a condiciones de salinidad extremas o incluso a radiación... creo que podemos quedarnos tranquilos en ese aspecto. De todas formas, siempre quedará Chuck Norris para acompañar a estos organismos en medio de la devastación.

Este tranquilizador post ha sido patrocinado por: mí.

3 comentarios:

  1. Que mal royo tia. Te juro que me acabas de deprimir.. xd A ver con que ganas retomo ahora el estudio

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  2. Recuerdo cuando en el año 2000 el fin del mundo iba a llegar. Parece que se ha retrasado mínimo 12 años XD

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  3. Jose, no sufras, el estudio nunca se retoma con ganas, aprovecha ahora a estudiar, antes de que se acabe el mndo xD

    Byron, sí,el fin del mundo se va a retrasar y en diciembre de este año va a haber más de uno que se va a quedar con una poker face de libro xD

    Gracias a los dos por comentar.

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