No sé exactamente qué edad tendría la primera vez que me tiré en la cama a leer un libro finito de tapa dura y amarilla que hablaba de un niño de once años que descubría que era el único que sobrevivió a un ataque del mago más temido de todos los tiempos. Solo sé que desde ese momento ha pasado mucho tiempo y he tenido oportunidad de memorizar otras fechas importantes. En 2007, días después de que se publicase y con un calor horrible, corrí a la librería y tuve en mis manos el último libro, el que cerraba la saga, el que revelaba cómo iba a terminar el larguísimo camino del niño mago. "Harry Potter and the Deathly Hallows" estaba en mis manos y, aunque estaba en inglés, armada con un diccionario, me entregué a su lectura, ansiosa por saber qué sucedía. Cuando llegué a la página 607 y llegué al punto final, supe que se había acabado. El día 15 de julio de 2011, cuatro veranos después, se estrena la octava y última película de Harry Potter y todos los fans del niño que vivió y...
Ya sabréis de mi vida cuando publique yo misma mi biografía no autorizada, hagan una peli basada en ella y termine podrida de dinero. Hasta entonces paciencia.